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cuidados básicos de los Bonsais.

El tamaño de los Bonsais puede oscilar entre 15cm a 25cm en el caso de los más pequeños, hasta casi 1m en los mayores. Las formas que los mismos pueden tener son muy variadas dado que no hay dos Bonsais iguales y en la selección que tenemos en Los Peñotes puede ver claros y numerosos ejemplos. Para iniciarse en su cuidado deberán tenerse en cuenta los siguientes consejos:

1.El riego. 
Como regla general deberá ser abundante en el momento de realizarlo. Pero su frecuencia dependerá de la especie, ya que según qué árbol sea, la superficie de la tierra tendrá que estar seca (en el caso de las coníferas ) o ligeramente seca. 
Por otro lado en los ejemplares que tengamos en el interior y para poder paliar la sequedad que producen las calefacciones, tendremos que vaporizar con agua las hojas a diario. 

2 . Ubicación. 
Lo primero a tener en cuenta es que todos los Bonsais son árboles y por lo tanto, plantas de exterior. Pero según el clima en el que vayan a vivir podrían tratarse como plantas de interior. 
Es decir, un árbol tropical (como puede ser un ficus) en una zona mediterránea podría vivir todo el año fuera de la vivienda, pero no así en un clima continental, en el cual habría que tenerlo dentro. 

3 . Orientación.
Los árboles que tengamos en el interior los colocaremos lo más cerca posible de las ventanas para que tengan luz abundante, pero evitando su proximidad al sistema de calefacción. 
Con los que estén en el exterior, nos atendremos a las necesidades de cada especie: los que sean de sean de mucho sol, en zona sur o poniente, y los que no necesiten tanto sol, en zona norte o saliente. 

4 . Abonado. 
Como toda planta, los Bonsais necesitan alimentos para crecer. Y al estar plantados en recipientes tan reducidos el aporte de abono tendrá que ser constante y en la época adecuada a cada planta. 

5 . Transplante. 

¿Cuando? 
Cuando al regar a la tierra le cuesta drenar y por lo tanto admite poco agua. 
Cuando las raíces asoman por los orificios inferiores del recipiente o tiesto. 
Cuando el estado de salud del árbol así nos lo indica. Aunque en este caso es mejor consultar a un experto si no se tiene mucha experiencia. 

¿Cómo? 
Utilizando el mismo recipiente. Si lo pasáramos a otro mayor no conseguiríamos frenar su crecimiento. 
El sustrato o tierra a emplear se compone básicamente de tierra vegetal, arena de río y arcilla. Las proporciones dependerán del tipo de árbol: una conífera  necesitará mayor proporción de arena pues vive en suelo muy drenado, y una azalea requerirá más arcilla y tierra vegetal al vivir en suelo de ph ácido. 
Hay que eliminar aproximadamente 1/3 de las raíces de la planta recortándola de forma que entre de nuevo en el recipiente. 
El recipiente deberá contar con una capa de drenaje previa a la nueva tierra que se coloque. Después colocaremos el árbol y terminaremos tapando de nuevo con tierra cuidando que no quede ningún hueco sin tierra para evitar cualquier bolsa de aire. Finalmente regaremos abundantemente.  

6 . Poda. 
Si queremos mantener la forma que tiene nuestra planta, debemos cortar todas las ramas que sobresalgan de la copa y todas las que nazcan hacia el interior de la misma o que nacen verticalmente hacia arriba o hacia abajo. 

7 . Alambrado. 
Se utiliza para dar la forma o movimiento que deseemos en algunas ramas. Sólo se puede hacer si la flexibilidad de la rama lo permite y la época más adecuada sería otoño-invierno o cuando el árbol esté en reposo. 
El sistema sería enrollando en la rama en cuestión un alambre de aluminio o de cobre sin apretar demasiado. Y cuando pasado el tiempo, el alambre presione la corteza, lo retiraremos. 

8. Plagas. 
Como toda planta es susceptible de tener parásitos y enfermedades, las cuales se combaten como en cualquier otra planta según cada caso.